Aún así algo ha salido.
sábado, 8 de marzo de 2014
Untitled-201403071351??
He dibujado poco, entre semana me cuesta dibujar y francamente no he tenido un buen animo para hacer algo. Necesito estar solo. Sin twitter y esas chingaderas. Ojala pudiera hacer lo mismo en la obra.
Aún así algo ha salido.
Aún así algo ha salido.
viernes, 28 de febrero de 2014
Untitled 201402280730??
Después de varias noches al fin anoche soñé algo acerca de V. Fue una especie de regaño. Sólo diré que mi inconsciente me dice que no haga cosas vanas y que deje de pensar en ello. Eso hago. Eso trato de hacer.
Por otra parte.
No puedo dibujar. No estoy tan bien
como pensaba, no sé cuánto más tardaré.
Una catarsis más. Un estallido más. Y colapsar. Me gusta esa palabra.
Oigo la música que a
ella le gusta, un tanto para no hacer lo que otras veces hice. Anteriormente
prefería no escuchar la música que me significaba y era mi manera de levantar
un muro y proteger mis emociones. Ahora lo contrario. Escucho la música que me
significa para que vaya perdiendo sentido, la fuerza de la costumbre termina
por hacer todo tan normal. Tan como si siempre hubiera estado allí. Tan normal, como siempre debió ser. Tan como si
fuera nada. Al final otra experiencia.
Pero entre tanto dejo que la emoción se desborde…. Un poco más. Como las presas
no me conviene estar a tope.
Y tras desbordarme
me siento mejor.
Al final el muro
está ahí, pero dejo salir lo malo para curarlo. Una caja de Pandora quizás. Soy
puro contenido. El contenedor es lo de menos (Al final soy ambos). No sé cómo
antes pude contener tanto. Ahora fue tan poco, pero intenso. Y eso supongo que es
lo que me trae así. O quien sabe. Quizás con los años mi dramatismo va
aumentando y sobre-actúo. (Lo cierto es que en verdad me conmocioné, pero me
quiero engañar). Quizás mi yo contenedor ya no resiste tanto. Y supongo que sí:
A veces no resisto y pum… sobreviene el
desborde. Y pienso. Pienso y pienso.
Una hoja doblada,
traspapelada entre inmensas pilas de papeles y libros. Una botella vacía en el
suelo. Una rebanada de sandía. El polvo sobre mi laptop. La luz que se filtra
entre los vanos sin ventanas. El aire que
corre por los mismos vanos y alborota mi pelo. Y yo perdido entre tantas cosas
nimias. Buscándome. Re-encontrándome. Y me gusta la sensación. Como en el sueño
en el que me hablaba por teléfono y me escuchaba a mí mismo. Me gusta la
sensación de lo diferente, lo nuevo, lo otro, o quizás es sólo el viento en mi cara. Probablemente
ambas.
*se chinga un puñito de cacahuates con chile y ajo*
miércoles, 26 de febrero de 2014
Mi voz.
Soñé que estaba en
la casa en la que me estoy quedando en Morelos. Cenaba y al terminar hablaba
por teléfono. No identificaba la voz. Luego uno de mis albañiles decía que
estaba hablando con alguien a quien yo quiero. Y en ese momento me di cuenta
que la voz al teléfono era la mía. Estaba hablando conmigo mismo. Fue raro escucharme pero aun así fue algo bueno y confortante.
martes, 25 de febrero de 2014
Postrimerias 201402252223??
Hoy fue un día pesado pero bueno. Me gusta cuando encuentro mi equilibrio. me gusta cuando no necesito otra cosa más que estar conmigo mismo. Me gusta reconocer que sigo siendo quien por si solo se saca a flote. Con todo y las lagrimas y los regaños. Me gusta saber que me quiero. En estos días supongo que dibujaré a Ana. Para no olvidarle, para ver que en cierta forma ese lado mio que me gusta sigue ahí. Para ver que no me abandono.
untitled 20140225173242
Restan menos de dos semanas para entregar esta casa y no faltan los líos. Que me falta experiencia, que van muy lento, que no sé mover a la gente, que no llega el material, que si lo encargue a tiempo, que ya se cayó alguien, que ya me mal-mira el maestro de obra porque lo presiono... pfff... Muchas de esas cosas apenas las he ido haciendo por primera vez, no lo digo como pretexto (pero por si me quieren pretextar ahista). Aun voy aprendiendo. Y me gusta aprender. Aunque sea a la mala.
Es que soy bien necio.
Es que soy bien necio.
domingo, 23 de febrero de 2014
untitled 201402230912??
Me revuelvo entre las cobijas como quien no quiere levantarse. Estoy despierto desde las 7 y lo inevitable llega. Quiero comer. Más por costumbre que por verdadero antojo. Un habito bueno entre tanto defecto. De este tipo de cosas si me permito hablar. Las cosas cotidianas, que a pesar de su aparente condición de intrascendentes me definen. O no sé. Simplemente me da ganas de hablar de eso, dado que cualquier otra cosa que pudiera escribir me va a parecer visceral, desagradable y sin sentido. Francamente no tengo ganas de escribir de esas otras cosas, porque ya no se si decir lo que siento es bueno o malo. Y así las cosas mejor me las guardo.
Preparo el desayuno. Una buena taza de café no puede faltar. una fruta y una pieza de pan
Ayer fue un día bonito. Tenia meses sin ir a Coyoacán, y tenia años sin caminarlo. Fui a ver "Her" con N. Llevábamos tiempo y fuimos a comer. También tenia años sin comer en Coyoacán, tenia tantos años sin comer allá que ya no recordaba donde comer, cosa que para mi debe ser un pecado. Fue un buen rato y disfruté tanto comer y comer tanto, bueno, no comí tanto: dos ordenes de flautas, un pambazo y un refresco. Pero en realidad lo disfruté. De ahí nos movimos a la cineteca. Lloré con esa película ("Her"). supongo que fue porque no apareció para nada Scarlett Johansson. En fin. Ya de ahí nos movimos al centro al "Jekemir" a por un café. Eso y un pan de elote y una rebanada de pay de zarzamora. Adoré ese pay (también al pan de elote, pero más al pay). Comer me hace feliz, aunque sean momentos mínimos, los disfruto con intensidad.
Después de eso cada quien se fue a su casa con sus líos, líos de los que no queríamos hablar, pero bueno. N. dice que soy buen conversador, así que de alguna manera salieron a flote.
Y todo el día ,y aun más en el metro, y luego en el tren ligero, mirando hacia la nada por las ventanillas, en mi cabeza tarareaba esta canción.
Preparo el desayuno. Una buena taza de café no puede faltar. una fruta y una pieza de pan
Ayer fue un día bonito. Tenia meses sin ir a Coyoacán, y tenia años sin caminarlo. Fui a ver "Her" con N. Llevábamos tiempo y fuimos a comer. También tenia años sin comer en Coyoacán, tenia tantos años sin comer allá que ya no recordaba donde comer, cosa que para mi debe ser un pecado. Fue un buen rato y disfruté tanto comer y comer tanto, bueno, no comí tanto: dos ordenes de flautas, un pambazo y un refresco. Pero en realidad lo disfruté. De ahí nos movimos a la cineteca. Lloré con esa película ("Her"). supongo que fue porque no apareció para nada Scarlett Johansson. En fin. Ya de ahí nos movimos al centro al "Jekemir" a por un café. Eso y un pan de elote y una rebanada de pay de zarzamora. Adoré ese pay (también al pan de elote, pero más al pay). Comer me hace feliz, aunque sean momentos mínimos, los disfruto con intensidad.
Después de eso cada quien se fue a su casa con sus líos, líos de los que no queríamos hablar, pero bueno. N. dice que soy buen conversador, así que de alguna manera salieron a flote.
Y todo el día ,y aun más en el metro, y luego en el tren ligero, mirando hacia la nada por las ventanillas, en mi cabeza tarareaba esta canción.
Y me serenaba.
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lunes, 10 de febrero de 2014
Colmo.
Descubrí con horror,
mientras hacia una lista de pendientes, que tenía que remitirme a otra lista de
pendientes para saber qué es lo que me falta por hacer. Qué trágico.
Pendientinception.
Polvo y ansiedad
Miro alrededor.
"… y en polvo
te convertirás."
Cosa que pienso y me la creo. Rodeado en la obra de
polvo, cubierto y lleno de eso que da forma a la casa. Polvo en presentaciones
diversas y muy bonitas. Al final esta casa será polvo y yo en otro lugar seré
lo mismo. La misma sustancia, sustancia de otra cosa nueva ojala… ojala no
pronto. Eso no lo sé. No sé porque pienso estas cosas en el trabajo, pero las
pienso. No quiero pensar tanto.
Pero pienso más de
lo que debo. Y luego viene la ansiedad. La ansiedad me quiere abrumar.
"Ansiedad tonta y absurda. No tiene sentido" me digo para tratar de
convencerme. Lo es. No debería de darle vueltas a ese asunto, no debería, no
debo. Los problemas de otros no son mi problema. Mis problemas son mi problema.
Pero, en ese afán de querer a alguien ¿qué tanto me deben preocupar los
problemas de otros? Lo suficiente. "Ni tanto que te preocupe o te quite el
sueño, ni tan poco que te valga madres" Pienso. Los problemas de otros los
otros deben resolverlos. Pero el lío es que me da por intervenir, meter mi
cuchara y hacer de las mías. Al final sé que no gano nada, sólo me genero
conflictos y eso. Sirve de nada. Y me doy zapes por idiota. Dejo de pensar un
rato por lo menos.
Pasa un rato, sigo
pensando y acumulando polvo como un mueble viejo. Sereno como un mueble viejo,
igual más tranquilo (¿Qué pensará un mueble viejo? Tonterías). Lidiar con la
ansiedad propia es prácticamente lidiar con un doppelgänger de uno mismo. Uno de
varios, de tantos. Muchos de uno mismo en uno mismo. Y qué lata.
martes, 21 de enero de 2014
Mirando un plafón.
Llego del trabajo a la casucha donde me quedo en Morelos. Me tiro al piso y mientras miro el plafón. Me extiendo y me estiro para sentir como truenan algunos de mis huesos. Me relajo. Descanso así unos 15 minutos en lo que pasa nada. En lo que pienso nada. Súbitamente llega la emoción. Sonrío, pienso en V. y me emociono más. Pienso en los próximos días. Estoy ansioso. Demasiado. Ansío que sea viernes, desespero porque sea sábado, y ruego por que no llegue el domingo tan rápido. Ojala que no se apure el domingo, que se le haga tarde, que se le apague el despertador. Que lo deje el camión. Que lo atropellen camino al trabajo. Que no llegue. Si creyese en diorsito eso le pediría. Pero no. El domingo va a llegar. (Ademas mis lunes sin domingo no me saben, es mi dia para pensar)
Entretanto sólo me emociona el viernes y el sábado. Aún más el sábado. Le contaba a V. que esta emoción ya la había sentido, pero no sé que será que ahora me parece más intensa y diferente. Me confundo y procuro no desesperar (tanto). Y me dejo llevar.
Luego. Ahora, más bien. Sonrío como adolescente. Pienso en V. Me place.
Entretanto sólo me emociona el viernes y el sábado. Aún más el sábado. Le contaba a V. que esta emoción ya la había sentido, pero no sé que será que ahora me parece más intensa y diferente. Me confundo y procuro no desesperar (tanto). Y me dejo llevar.
Luego. Ahora, más bien. Sonrío como adolescente. Pienso en V. Me place.
lunes, 20 de enero de 2014
Para V.
Hay algo. Pasa algo, mejor dicho. Me sucede y me emociona. No es un algo cualquiera. De hecho no es cualquier cosa. Para colmo, son días en los que de alguna manera me he sentido bien en el trabajo, bien conmigo mismo y despejando esas dudas absurdas que me acechan siempre. Siempre.
La idea de saber o no saber si lo que hago esta bien y de si voy tomando las decisiones correctas mientras recuerdo los viejos errores, para luego ir rectificando esas decisiones y ajustándome yo solito las tuercas. Y de alguna forma vencer al miedo que de alguna manera retrocede pero que siempre esta ahí, merodeando, escondido en los recovecos de mi mente. El cochino miedo.
Pero ahora no es el miedo lo que me importa. Es la emoción que siento. Hacer un resumen de los últimos siete meses sería una tarea imposible para mi, justo cuando tengo unos 15 minutos para terminar este post e irme a dormir. El trabajo me reclama y reclama mis horas más lucidas y la mejor de mis atenciones. Así las cosas escribo con algo de prisa pero con la intención de escribir algo que me ayude a explicarme lo que me ha sucedido en todo este tiempo.
(Lo cierto es que no necesito explicarlo, pero soy un presumido).
Sé bien que me pasa.
Te quiero.
La idea de saber o no saber si lo que hago esta bien y de si voy tomando las decisiones correctas mientras recuerdo los viejos errores, para luego ir rectificando esas decisiones y ajustándome yo solito las tuercas. Y de alguna forma vencer al miedo que de alguna manera retrocede pero que siempre esta ahí, merodeando, escondido en los recovecos de mi mente. El cochino miedo.
Pero ahora no es el miedo lo que me importa. Es la emoción que siento. Hacer un resumen de los últimos siete meses sería una tarea imposible para mi, justo cuando tengo unos 15 minutos para terminar este post e irme a dormir. El trabajo me reclama y reclama mis horas más lucidas y la mejor de mis atenciones. Así las cosas escribo con algo de prisa pero con la intención de escribir algo que me ayude a explicarme lo que me ha sucedido en todo este tiempo.
(Lo cierto es que no necesito explicarlo, pero soy un presumido).
Sé bien que me pasa.
Te quiero.
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