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domingo, 23 de marzo de 2014

La libreta naranja.

A mis libretas de dibujo siempre les llamo "libretas rojas", la mayoría lo son, aunque hay por lo menos dos de color azul cobalto, una de color negro, una rojo deslavado (entre blanco y rosa), y esta ultima que recién terminé. Naranja porque no había de color rojo en el centro comercial en el que la compré, y me urgía. Mis libretas por lo general son cuadriculadas pero me gusta más que sean blancas. Esta lo fue y ademas tamaño profesional, o sea que ademas fue más grande que las otras libretas que suelo usar, que por lo general son estilo francés o italiano. En fin. No suelo hablar de las libretas que tengo ni de cuando las voy terminando, pero por lo que esta libreta me significa me dio por escribir un poco. La guardaré en la caja de las libretas rojas y ahí se quedará un buen rato. Algún día la revisaré y veré todo lo que dibujé y escribí y supongo que al verla me pesará la nostalgia, siempre me pasa cuando veo las libretas y las escudriño. Sólo para ver que termino escudriñándome a mi mismo. 

Esto fue lo ultimo que dibujé en ella.














martes, 11 de marzo de 2014

Torpeza

A ratos me descubro torpe, cuando me embarga la emoción. Quizás no debería hacerlo, pero lo hago. Me descubro necio y no me gusta serlo, pero lo soy. Y así hay muchas cosas que no me gustan de mi. A ratos lo olvido, pero siempre sale a flote. Sin querer. No soy tan consciente de mis errores como yo pensaba. Y a veces creo que hundo más y más los pies. Y me siento más y más torpe.

viernes, 28 de febrero de 2014

Untitled 201402280730??

Después de varias noches al fin anoche soñé algo acerca de V. Fue una especie de regaño. Sólo diré que mi inconsciente me dice que no haga cosas vanas y que deje de pensar en ello. Eso hago. Eso trato de hacer.

Por otra parte. 

No puedo dibujar. No estoy tan bien como pensaba, no sé cuánto más tardaré.  Una catarsis más. Un estallido más. Y colapsar. Me gusta esa palabra.

Oigo la música que a ella le gusta, un tanto para no hacer lo que otras veces hice. Anteriormente prefería no escuchar la música que me significaba y era mi manera de levantar un muro y proteger mis emociones. Ahora lo contrario. Escucho la música que me significa para que vaya perdiendo sentido, la fuerza de la costumbre termina por hacer todo tan normal. Tan como si siempre hubiera estado allí. Tan normal, como siempre debió ser. Tan como si fuera nada.  Al final otra experiencia. Pero entre tanto dejo que la emoción se desborde…. Un poco más. Como las presas no me conviene estar a tope.

Y tras desbordarme me siento mejor.

Al final el muro está ahí, pero dejo salir lo malo para curarlo. Una caja de Pandora quizás. Soy puro contenido. El contenedor es lo de menos (Al final soy ambos). No sé cómo antes pude contener tanto. Ahora fue tan poco, pero intenso. Y eso supongo que es lo que me trae así. O quien sabe. Quizás con los años mi dramatismo va aumentando y sobre-actúo. (Lo cierto es que en verdad me conmocioné, pero me quiero engañar). Quizás mi yo contenedor ya no resiste tanto. Y supongo que sí: A veces no resisto y pum…  sobreviene el desborde. Y pienso. Pienso y pienso.

Una hoja doblada, traspapelada entre inmensas pilas de papeles y libros. Una botella vacía en el suelo. Una rebanada de sandía. El polvo sobre mi laptop. La luz que se filtra entre los vanos sin ventanas.  El aire que corre por los mismos vanos y alborota mi pelo. Y yo perdido entre tantas cosas nimias. Buscándome. Re-encontrándome. Y me gusta la sensación. Como en el sueño en el que me hablaba por teléfono y me escuchaba a mí mismo. Me gusta la sensación de lo diferente, lo nuevo, lo otro, o quizás es sólo el viento en mi cara. Probablemente ambas.

*se chinga un puñito de cacahuates con chile y ajo*

miércoles, 26 de febrero de 2014

Mi voz.

Soñé que estaba en la casa en la que me estoy quedando en Morelos. Cenaba y al terminar hablaba por teléfono. No identificaba la voz. Luego uno de mis albañiles decía que estaba hablando con alguien a quien yo quiero. Y en ese momento me di cuenta que la voz al teléfono era la mía. Estaba hablando conmigo mismo. Fue raro escucharme pero aun así fue algo bueno y confortante. 

domingo, 23 de febrero de 2014

untitled 201402230912??

Me revuelvo entre las cobijas como quien no quiere levantarse. Estoy despierto desde las 7 y lo inevitable llega. Quiero comer. Más por costumbre que por verdadero antojo. Un habito bueno entre tanto defecto. De este tipo de cosas si me permito hablar. Las cosas cotidianas, que a pesar de su aparente condición de intrascendentes me definen. O no sé. Simplemente me da ganas de hablar de eso, dado que cualquier otra cosa que pudiera escribir me va a parecer visceral, desagradable y sin sentido. Francamente no tengo ganas de escribir de esas otras cosas, porque ya no se si decir lo que siento es bueno o malo. Y así las cosas mejor me las guardo.

Preparo el desayuno. Una buena taza de café no puede faltar. una fruta y una pieza de pan

Ayer fue un día bonito. Tenia meses sin ir a Coyoacán, y tenia años sin caminarlo. Fui a ver "Her" con N. Llevábamos tiempo y fuimos a comer. También tenia años sin comer en Coyoacán, tenia tantos años sin comer allá que ya no recordaba donde comer, cosa que para mi debe ser un pecado. Fue un buen rato y disfruté tanto comer y comer tanto, bueno, no comí tanto: dos ordenes de flautas, un pambazo y un refresco. Pero en realidad lo disfruté. De ahí nos movimos a la cineteca. Lloré con esa película ("Her"). supongo que fue porque no apareció para nada Scarlett Johansson. En fin. Ya de ahí nos movimos al centro al "Jekemir" a por un café. Eso y un pan de elote y una rebanada de pay de zarzamora. Adoré ese pay (también al pan de elote, pero más al pay). Comer me hace feliz, aunque sean momentos mínimos,  los disfruto con intensidad.

Después de eso cada quien se fue a su casa con sus líos, líos de los que no queríamos hablar, pero bueno. N. dice que soy buen conversador, así que de alguna manera salieron a flote.

Y todo el día ,y aun más en el metro, y luego en el tren ligero, mirando hacia la nada por las ventanillas, en mi cabeza tarareaba  esta canción.


Y me serenaba.

miércoles, 4 de mayo de 2011

201105030020?? Crónica de días pesados... otra.

Inicio con el clima. Ayer o anteayer, hoy igual:



Sucede que no tengo ánimos para escribir, para dibujar y para muchas otras cosas en general. Ando como en una de esas crisis de 15 minutos o 3 días, ya ni sé. Curiosamente hoy es 3 de mayo. Pese a que no soy católico y no respeto algunas tradiciones de las personas me da por respetar este día, por los albañiles y, bueno, por la comida. Ok, seré sincero, sólo me gustan las tradiciones por la comida. Más cuando soy participe en el maravilloso acto de desaparecer cantidades enormes de comida.

En fin, no iba a escribir de comida, sino más bien de estos días grises, que con la comida se hacen ligeramente más brillantes... no sé.

La idea es que esta entrada la inicie ayer y me sentía de peor animo... hoy con la panza llena los ánimos varían y las intenciones se tornan más ligeras, las preocupaciones igual. Es que uno se aflige por asuntos que quizás no trascenderían más allá de lo que uno permite en realidad. No quiero decir tonterías, es sólo que me dejo enajenar y termino prestando mucha importancia. Y me sigo cuestionando la pertinencia de dejar que ciertas cosas me importen. Luego, leo todo esto y parece que me enmaraño yo solo. Algo así.

Mañana debo regresar al DF, temprano, para terminar de liarme con un asunto. Menos de 20 días para el examen y estoy en un momento  en el que muchas cosas me afligen. Así prefiero obviar algunas cosas. Prefiero ya no decir nada sobre otras. Prefiero concentrarme en las que importan. Y como chingao cuesta discernir...


viernes, 25 de marzo de 2011

201103250335??

Se oye "Rezozero" de Kap Bambino...





"...the regret is my enemy
i don't speak to it
it makes me sick..."


Hay días como hoy, raros, y no por usar indiscriminadamente el termino /raro/, mas bien porque de tener una incertidumbre paso a un estado de stress y presión. Todo esto ocasionado por mi, digo, en parte tengo la culpa de esto. Me refiero a ondas de la maestría, que son las cosas que ahora, en este momento especifico, me ocupan mas que cualquier otra cosa. Y no me gusta sentirme presionado, pero la simple y sencilla idea de acabar pronto con esto, de una buena vez, me emociona.

Luego... ¿qué sigue?

Luego el miedo y el temor por pensar que la puedo cagar en algo que diga o que no haga, o en algo que se me escape. Las posibilidades de meter la pata son un chingo y en eso me especializo, en meter la mata muy a menudo para que en momentos como este no tenga que cagarla. Y me estreso porque no me gusta que las cosas salgan diferentes a como yo quiero, que las cosas se me alejen de cierto control. Me gusta controlar y predisponer.

Aún así, la idea de depender de los comentarios de otros, de las ideas de otros, y tener que refutarlos, tener que demostrar que lo que yo digo es cierto, o por lo menos que tengo una mejor idea de lo que hago. Eso me estresa, no poder determinar eso. Lo más que puedo hacer es ser contundente y no dejar dudas.

¡Cosa fácil!