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jueves, 20 de marzo de 2014

Quiero arreglar todo haciendo barrenos.

08:16 Anoche a la medianoche tuve un sueño lucido. Estaba en el espacio oscuro y mire una de mis manos, por miedo a perder la lucidez del sueño empecé a mirar con atención mi mano y veía los detalles, las marcas en la piel, mis dedos y cada marca de los nudillos, observaba con atención la forma de mis dedos y mis uñas. Todo eso pareció una especie de "zoom in". Me embelesaba mirando mis uñas y el brillo que tenían, me perdí, luego se esfumó la poca lucidez mirando eso y cuando reaccioné lo que veía en el brillo de mis uñas era una pelea, no recuerdo quien peleaba o que era, era algo abstracto, puros colores, rojo y amarillo mezclándose uniéndose y separándose violentamente. Sonaba una rola de Pink Floyd como fondo pero su nombre no lo recuerdo, pero sé que era de ellos por que ayer antes de dormir los escuche y esa melodía que me gustó se me impregno. Creo que tampoco había soñado sonidos antes. Las voces que sueño siempre son como pensamientos y no recuerdo haber soñado antes melodías. Despertaba falsamente del sueño en otro sueño. Estaba en la sala acostado en un sillón y mis hermanos me pedían comida. Como estaba de buenas ordenaba una pizza, me ponía a dibujar con un plumón color rojo que apenas pintaba, me gustaba el efecto que tenia en mis trazos y luego le contaba a mis hermanos lo que había soñado. Luego desperté.

14:44 A veces sucede que una vez que se aprende algo ya se piensa que haciendo lo mismo se puede solucionar todo y pues, no. Como en ese capítulo de "Los Simpson", cuando Homero arregla todo dando balazos *se barrena la tatema (trepanación que le dicen)* (Inspirado en "Pi: El orden del caos").

16:06 Pienso en lo lioso y molesto que es tratar de tener una buena actitud. Luego trato de recordar desde cuando ando tratando de ser así. Luego recuerdo que desde que soy ateo me ha dado por andar más o menos feliz y que, antes y durante esa transición, yo era más amarguetas y pesimista (Eso creo). Nunca fue una manda tratar de sentirme bien y feliz, pero cuando me autoproclame ateo toda la preocupación existencial se fue. Más que preocupación era buscarle el "¿por qué?" a muchas cosas: Diorsito nunca me pareció suficiente explicación para mis dudas existenciales. En fin. Hace unos días caí en cuenta de que lo que le da sentido a muchas tonterías que hago, y a mi vida en general, es la realización de mis sueños. Incluso cuando tengo mis ratos de crisis todo va bien. Trato de tener una buena actitud aunque por lo general no espero que las cosas buenas lleguen teniendo buena actitud, en general no tengo una muy buena actitud, lo único que hago es no preocuparme demasiado, a veces (mentira, me preocupo demasiado cuando no debo, me preocupo harto, demasiado, infinitamente. Y luego olvido porqué).

20:40 Pinche calor, ya quiero irme de aquí. No tolero estar aquí, ya no. Hoy toda la gente de la obra sabe que ya estoy harto de estar en este clima, el lugar todavía no me hostiga, pero el mugroso clima, a ese no lo tolero. Y salen las comparaciones. Extraño Xalapa, allá por lo menos es más húmedo, pero aquí es más seco, o así me parece. Extraño.

*termina de cenar* *se chinga su postre*


21: 11 David Crosby canta harto bonito. Raro porque no me gustan las voces en la musica. Muy bonito disco el "Croz". Tranquilo y todo sereno… moreno. Sé prácticamente nada de el. Lo más que sé es que junto con Neil Young y otros señores viejitos conformaban Crosby, Stills, Nash & Young, supongo que por eso me place. ¡Ah! también porque en esta foto sale con un gatito... 


21:23 Acaba de pasar "One of these days" de Pink Floyd y era justo esa la rola que oí en mi sueño, la que más se me quedó de todo lo que escuché anoche en el shuffle del aituns. Definitivamente tengo un crush con todo lo instrumental.

martes, 18 de marzo de 2014

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05:30 Sonó la alarma y de momento ahí estaba yo, sólo que media hora más tarde por un error al poner la alarma, error de dedo de mediahora que con un abrir y cerrar de parpados se convirtió en dos horas de retraso. "¡Maldita maldición!" Habría dicho I. Extraño mucho la 'arquiternura' de I. Pensaba en ello cuando me dispuse a hacer algo al respecto. Me vestí como pude y me peiné como siempre o, mejor dicho, no me peiné. Tomé mi cartera, mi celular, la maleta, mi mochila, mis gafas para el sol… y… ¡las pinches llaves! Mire la hora en el celular. Ya eran las 07:45. El tráfico por Tlalpan imposible para tomar taxi y acortar el tiempo. El tren ligero impensable para andar con maleta y mochila pero ideal para llegar lo más pronto posible. Se me pasaron dos trenes y al tercero conseguí colarme y hacerme de algo de espacio. Es el truco cuando uno no encuentra lugar en el tren ligero o en el metro. Hacerse de lugar a base de que los demás cedan un poquito del suyo aun cuando parezca que no hay espacio que ceder. Empujando harto, pues. Luego de acomodarse uno debe disponerse a tolerar las jetas de los otros, ponerles una jeta más fea y de vez en cuando sonreír, porque a ratos merece sonreír en los vagones y soltar un comentario  y hacer la plática. Y descubrir un compañero de platica por un rato. El rato siguiente uno estará haciendo jetas otra vez. Y así hasta la náusea en esta ciudad.  Y luego pienso "aunque es lo mismo todos los días siempre hay algo nimio pero diferente". Es lo bonito del absurdo, cada día se viste diferente, va retrasado, o va con calma, o ya lo chocaron, o ya está esperando el autobús. Ya va sonriendo o va dibujando igual que uno. O simplemente va poniendo jetas al de al lado y haciendo la plática con otro cinco minutos después.

08:30. Llegué con mi carita de espanto a la taquilla y compré mi boleto. Esperé casi 30 minutos. Desayuné ya más relajado. Pensé en lo que tenía que hacer. Hice algunas llamadas. Una para ser preciso. Miré el reloj, miré los andenes, miré mi boleto y así el mismo proceso unas 7 veces por lo menos. Es una manía que tengo desde siempre que viajo en autobús. Supongo que por ello sólo una vez un pinche autobús me ha dejado varado. Y desde entonces nunca me ha vuelto a pasar.

En los monitores apareció en letras rojas la hora de salida, el número de autobús y el andén por el cual aborde. Checaron mi boleto y busqué mi asiento. Saqué mis audífonos y puse a Moderat. Me perdí. Cuando desperté vi que estaba a una  media hora de llegar a la obra.

11:00 La mañana (casi medio día) morelense me recibió con un bofetada plena de rayos de un sol radiante, tal como me choca. Supongo que era el colmo de llegar tarde al trabajo. Me odié.

Descubrí que ya no me tolero tanto como antes, pero más por la fuerza de costumbre termino por estar bien conmigo mismo. Me acostumbro rápido. Cambio mis mañas. Sustituyo unas por otras y sólo las más arraigadas permanecen. A esas a lo más uno sólo las puede atenuar. Pero ahí voy. La maña de cambiar es invariable. Mi vieja maña de querer estar solo ya no es lo que era. Ni el gusto. Y no sé por qué ¿Será la edad? ¿Serán las pretensiones? O ambas.

(Quizás pienso muchas tonterías).

17:34 Con todo y los rayos de sol hoy tocó un buen clima, entendiendo por 'buen clima' a que parte de la tarde el cielo estuvo medio nublado y con algo de viento. Un clima fresco y menos sofocante que el habitual. Y adore eso. Imagine que llovería, pero nada. Al final de la tarde el cielo se despejo. Y me quede ahí con mis ansias de lluvia. Ojala llueva pronto.

Pude percibir el olor a tierra mojada cuando los trabajadores del campo de golf fueron a lavar sus máquinas. Mi memoria se impregnó de cierta nostalgia por algunos días lluviosos. Muchos días lluviosos. Muchos días con olor a tierra mojada. Días que olían a humedad de neblina y de esperar dentro de la blancura de la niebla. Días de ver una silueta dibujarse en la niebla, varias siluetas. Algunos días muy añejos y otros más cercanos. Y hartos días de todo tipo. Días pesados y días buenos.


22:05 La tierra mojada huele a nostalgia (Debo dormir).

martes, 11 de marzo de 2014

Un año y un mes

       Hoy tocó un día despejado en esta zona de Morelos, mucho sol y calor. Es un día precioso, pero es una lastima que odie los días como este. Me gustan los climas fríos y templados. Contra eso no puedo hacer nada, más que aguantarme. 

Cuestión aparte. Las cosas en el trabajo van avanzando, aunque no quiera y aunque no pueda, aunque a ratos todo se torne ominoso o a ratos me vaya bien más por azar que por verdadera determinación. Al final las cosas se hacen. La obra lleva un ritmo en el que uno no se puede detener. Uno debe estar atento a lo que se hace, uno debe ser cuidadoso con las cosas mínimas y con los detalles (Eso todavía lo voy aprendiendo).

Ayer recordaba, mientras recordaba otras cosas, que olvidé que cumplí un año en este trabajo. Que no me arrepiento de haber botado el trabajo anterior. Que he aprendido muchas cosas. Y que el trabajo es algo que merece ser celebrado, más cuando a uno le gusta,.

No sé si alguna vez escribí al respecto de mi empleo anterior. Llegue ahí más por una mezcla de azar y de simples ganas de hacer algo, que por que en verdad quisiera. Desde que entre a esa empresa me sentí inconforme y más bien lo acepté por la obligación que asumí para conmigo de trabajar y mantenerme. Fue odioso. No voy a decir para quien se trabajaba, porque me da cierta vergüenza, pero al final era trabajo y era algo "decente". Dibujaba planos de a montón, casi todos lo mismo, cosa que en poco tiempo termino por fastidiarme. A tal grado que me llegué a sentir un mono entrenado que incansable y triste repetía una cosa tras otra, siempre.

Luego quiso (otra vez) el azar, y mis ganas de salir de ahí, que alguien me ofreciera la oportunidad de estar en lo que siempre he querido estar: en obra. Interactuando con gente y resolviendo problemas que en el papel se me planteaban fáciles pero de cuyas implicaciones en lo real desconocía. Las relaciones con las personas, que mi trabajo no se limita a mandar a los trabajadores, sino tratar con diversas personas y situaciones, como cobrar el trabajo, y lidiar con harta cosa agria y fastidiosa.  Aun desconozco mucho, pero en el inter las cosas que voy aprendiendo también me van definiendo como persona. Por eso adoro mi trabajo, por eso despreciaba un tanto al anterior. Quiero aprender más, así que supongo que cuando sienta que he aprendido lo suficiente cambiare de aires. Me saldrá lo Martínez y querré moverme a otro lugar. Pero agradecido con este trabajo.

Y así las cosas, recordando y valorando estas experiencias, celebro este primer año y un mes. Esperando no dejar de aprender.




miércoles, 26 de febrero de 2014

Mi voz.

Soñé que estaba en la casa en la que me estoy quedando en Morelos. Cenaba y al terminar hablaba por teléfono. No identificaba la voz. Luego uno de mis albañiles decía que estaba hablando con alguien a quien yo quiero. Y en ese momento me di cuenta que la voz al teléfono era la mía. Estaba hablando conmigo mismo. Fue raro escucharme pero aun así fue algo bueno y confortante.