domingo, 14 de octubre de 2012

Cosas que pasan cuando uno tiene miedo de hacer otras cosas.

Siempre que vengo a escribir al blog me da por pensar ¿qué chingaos voy a escribir? Eso no es tan importante en tanto no escribo cosas importantes o relativamente trascendentales, lo que si es que pierdo un chingo de tiempo. Lo usual es que tardo una media hora  (cuando menos) en soltar la primera frase. A veces tardo más u otras veces vengo con mucha intención y nomas hago nada porque al borde del abismo me da por no saltar. Es lo malo de hacer las cosas con la firme determinación de no saber que se va a hacer, pero saber que se hará algo, aunque luego algo sea nada y uno quede tablas. Me pasa lo mismo cuando dibujo y con la vida en general, pero lo bueno de ser despreocupado y andar tan campante en la vida es que me importa reverendo sorbete. Lo bueno de que me pasé cuando dibujo es que las lineas y los trazos van saliendo de lo más natural, y no me extraña porque es lo que mejor hago. En la forma en que llevo mi vida es casi lo mismo, pero con resultados más dramáticos o cómicos, pero igual no me extraña porque ya estoy acostumbrado. Lo malo de las costumbres es que luego a la postre a uno se le hacen absurdas. Como a mi, justo ahora. Con eso no digo que cambiaré y voy a planear lo que quiero de mi vida. No, ni siquiera lo que quiero escribir en las siguientes lineas. Nomas hago el extrañamiento. Tampoco digo que voy a seguir haciendo lo mismo porque, cual Chimoltrufia "así como digo una cosa digo otra" y yo lo llevo a la practica. Cosa que dependiendo de las situaciones puede ser muy mala o buena, aunque para mi ha sido de lo más decente, por no decir afortunado (me choca la idea de la buena suerte, de la suerte en general).

Así están las cosas y entre que sigo tomando impulso para lanzarme a un nuevo abismo de mayores proporciones mejor les dejo un abismo de proporciones mínimas al que no quería lanzarme.(las hojas en blanco a veces también son abismos).


1 comentario :

Angeles dijo...

Hay momentos, cosas, ideas, etc que sólo hay que dejarlas fluir y ser. Planear justificar todo al final hace la vida un balde donde no hay nada nuevo que mirar. Estar frente a la pericia de la hoja en blanco, sin saber que escribir o que dibujar, creo es más gratificante cuando de pronto de la nada comienza a surgir algo que ni uno mismo se esperaba.